Anorexia: da a las chicas libertad, flexibilidad y amor

anorexia

La anorexia es un trastorno alimenticio que se caracteriza rechazo de la comida y el miedo obsesivo a engordar, que puede conducir a un estado de inanición, es decir, una situación de gran debilidad ocasionada por una ingesta insuficiente de nutrientes esenciales. En casos graves puede desarrollar desnutrición, hambre, amenorrea y extenuación.

La anorexia nerviosa está caracterizada por una pérdida autoinducida de peso acompañada por una distorsión de la imagen corporal, y puede tener consecuencias muy graves para la salud de quien la sufre.

Los factores que se han estudiado y que influyen en la aparición de la anorexia son: la presión de sus iguales y del sexo opuesto para ser aceptados; la autoimagen distorsionada que los lleva a percibirse gordos, aunque no lo estén, y factores familiares como la percepción de una madre central perfeccionista y un padre distante, poco implicado, dificultan la comunicación interna. También se encontró un lazo excesivo de lealtad y dependencia familiar.

Generalmente, la anorexia nerviosa se define como un síndrome que afecta a las mujeres adolescentes, pero que también puede presentarse en prepúberes y adultas y, en menor medida, en los hombres. Está caracterizada por una pérdida de peso autoinducida por medio de la restricción alimentaria o el uso de laxantes, diuréticos, vómitos o exceso de ejercitación física

Síntomas de la anorexia nerviosa:

-Rechazo a mantener el peso corporal igual o por encima del valor mínimo normal considerando la edad y la talla
-Miedo intenso a ganar peso o a convertirse en obeso, incluso estando por debajo del peso normal.
-Alteración de la percepción del peso o la silueta corporal y exageración de la importancia en la autoevaluación o negación del peligro que comporta el bajo peso corporal.
-En las mujeres pospúberes hay presencia de amenorrea, por ejemplo, ausencia de al menos tres ciclos menstruales consecutivos

Es importante destacar que se distinguen dos formas de anorexia nerviosa:

-Tipo restrictivo. La persona no recurre, regularmente, a excesos en la comida ni a purgas.
-Tipo compulsivo/purgativo. La persona recurre, con frecuencia, a atracones de comida o purgas (provocación del vómito o uso excesivo de laxantes, diuréticos o enemas).

Algunos investigadores de orientación psicoanalítica consideran que la anorexia y la bulimia nerviosas son el resultado de conflictos psíquicos internos, que llevan a la persona a intensas necesidades de dependencia, infantilismo, aceptación ante los otros y un pobre control de impulsos.

La teoría familiar sistémica concluye que los vínculos patológicos entre el sistema familiar dan como resultado una comunicación disfuncional, indirecta, poco clara y distorsionada, misma que deriva en una conducta patológica de uno de los miembros de la familia, quien funge como chivo expiatorio, aplacando superficialmente la conflictiva familiar a través de un distractor: la anorexia.

En fin, la anorexia es resultado de la acumulación de múltiples factores predisponentes o detonantes y su interacción con la dificultad para hacer frente a las demandas psíquicas y sociales en un momento dado.

Selvini Palazzoli describe las características de la personalidad: destaca las alta necesidad de las personas por lograr la aprobación externa, su tendencia a la conformidad, falta de respuesta a las exigencias internas, perfeccionismo y escrupulosidad. Buscan complacer y acomodarse a las expectativas de los demás, agregándose a esto su relación de dependencia con respecto a determinadas personas de su entorno familiar.

Suelen ser hijas modelo, siempre colaboradoras, dóciles, efectivas en la atención a sus padres y hermanos, añadiendo que jamás advirtieron conducta negativa alguna en ellas, sino hasta la instalación del cuadro anoréxico.

Otras investigaciones señalan que la anorexia aparece con más frecuencia entre algunos grupos de mujeres debido a que éstas tienen una mayor presión social hacia una determinada imagen corporal.

Algunos rasgos que presentan las familias de jóvenes anoréxico-bulímicos investigadas por Selvini Palazzoli son:

Sus familias se mantienen unidas por un poderoso vínculo de lealtad con expectativas demasiado altas entre padres e hijos.

Cada uno de los miembros de la familia lucha por el poder, la importancia y la atención del resto.

Tal pareciera que el código que predomina en sus relaciones es “mejor dar que recibir” y se magnifica el autosacrificio.

Para ellas es muy importante la cohesión familiar, viendo a la familia como un todo, negando las necesidades y deseos individuales a través de un marcado control.

Las fronteras entre los miembros de la familia son difusas, hay rigidez sobreentrelazamiento y sobreprotección.

Cualquier intento de independencia y autorrealización será tildado de egoísmo.

Existe tensión competitiva fuerte entre los hermanos por el amor de los padres

Es aceptado que la anorexia y bulimia nerviosas aparecen con marcada frecuencia en el período de la adolescencia, momento en que la persona atraviesa por el proceso de la individuación en las relaciones. La familia debe ser capaz de proporcionar a cada uno de sus miembros el espacio adecuado en su búsqueda de la propia identidad, acompañada por un sentido de libertad y autonomía para que los adolescentes se relacionen hacia fuera del núcleo familiar. Los hijos crecen y los padres también afrontan cambios propios de la edad, por tanto, la familia tiene que reestructurarse y reorganizar su existencia para seguir sana.

Algunas de las características de las familias de muchachas con anorexia y bulimia nerviosas, son: la rigidez, la exagerada cohesión, el poderoso vínculo de lealtad, la voluntad de unión, la dependencia de los padres hacia los hijos y la poca relación entre la pareja como tal. Con estos códigos familiares es fácil suponer que una de las principales dificultades a resolver por la adolescente con anorexia o bulimia nerviosas será la de su propia individuación, situación que la lleva a tratar de obtener el control de sí misma, de su cuerpo, aunque sea a través del trastorno.

Dicho problema de salud se exacerba aún más en las mujeres debido a las demandas sociales a las que están expuestas, como: ser bella, elegante, estar en forma y dedicarle mucho tiempo al cuidado de su persona; pero esto no debe impedirle competir intelectualmente con el hombre; ser tierna y dulce, casarse y representar el tipo ideal de esposa-amante y de madre oblativa. Resulta evidente que el contraste entre tantas e irreconciliables exigencias, al menos teóricas, unidas al espíritu de competencia, a la pretensión de éxito precoz, a la dificultad para adaptar el carácter afectivo-intuitivo de la inteligencia femenina con el rigor lógico-deductivo de tipo viril requerido por los estudios severos, ponen a dura prueba a las adolescentes, en especial a las más sensibles, en su presentación en la escena social.

Por otro lado, la moda de ser delgadas y sofisticadas, la creciente propaganda de dietas y fármacos adelgazantes, el hablar continuamente de niveles calóricos y de peso, como el ridículo social “reservado” a la chica gorda, destinada a ser “solitaria y rechazada”; parecen influir en la adquisición cultural de los trastornos que nos ocupan. La oferta de diferentes artículos alimenticios y la sobre-abundancia alimentaria, incluso la imposición de ésta por los medios masivos de comunicación, favorece la obesidad femenina, pero vivimos el doble factor sociocultural, la exigencia de la delgadez unida a la oferta de alimentos, siendo ésta paradójica.

La excesiva exigencia de belleza y perfección en la adolescente es un factor importante, así como el impedir su autonomía y libertad.

En resumen, se entrelazan factores individuales, familiares, multigeneracionales, económicos y socioculturales.

La gravedad de la anorexia es que quien la padece no puede controlar sus actos, implicando riesgos físicos severos e incluso la muerte. La problemática envuelve a los jóvenes en un estado de angustia e indefensión crecientes, llevándolos a altos riesgos de salud, así mismo se arrastrar a la familia hacia un torbellino de dolor y desesperación.

De allí que la intervención requiere de un equipo transdiciplinario, hospitalización entre 4 ó 5 meses en muchos casos, siendo muy importante la intervención con la familia, recuperando los vínculos de amor, y con la joven.