Celebra la Primera Luna

Evidentemente la menstruación se relaciona con cómo me veo a mi misma como mujer, si miro mis procesos corporales y emocionales con naturalidad y confianza, o los miro con asco y vergüenza.

En algunas oportunidades, las madres explican a sus hijas muy bien el funcionamiento fisiológico de la ovulación y menstruación, incluso hablan sobre métodos anticonceptivos e infecciones de transmisión sexual, con miras de prevenir un embarazo adolescente no deseado o una infección que pudiesen lamentar. Pero les resulta más complejo tener consciencia y explicar los cambios cíclicos en nuestra vida emocional, y que requieren ser atendidos mes a mes para nuestra paz personal y el mejoramiento de nuestras relaciones afectivas. Tampoco, las madres suelen transmitir la importancia de que su hija decida sin presiones externas, cuándo iniciar su vida sexual, cómo, dónde y con quien, que escuchen su cuerpo, y decidan el primer encuentro sexual empoderadas, realmente como continuidad de la comunicación y el afecto que desarrollan con una determinada persona.

La primera menstruación de nuestra hija nos trae recuerdos de lo que nosotras vivimos, y plena consciencia de qué faltó, qué no nos gustó, y cómo desearíamos acompañar a nuestras hijas, mientras que nuestra hija tiene su propio deseo de cómo quiere recibir la menarquia y lo que para ella significa, esta es mi labor durante las asesorías de la Primer Luna, unir las visiones diferentes de una misma realidad en armonía.