¿Cómo gestionar las peleas entre hermanos efectivamente?

Con frecuencia los hermanos  discuten, se pelean, expresan rivalidad e intentan demostrar que tienen más poder que el otro. Las relaciones entre hermanos nos enseñan a aprender a relacionarnos con otros, que son iguales pero diferentes en intereses, puntos de vista, necesidades, deseos, habilidades, entre otros aspectos.

En los cachorros de otras especies lo vemos como un entrenamiento para defenderse en la vida adulta. Podría verse como una oportunidad para que cada uno reafirme su identidad, defienda su punto de vista o aprenda a ceder en favor del bienestar de todos.

Las peleas se suelen dar en hermanos cercanos en edad y son más frecuencia en niños pequeños, ellas suelen  disminuir conforme van creciendo. Es muy importante cómo los padres responden a las peleas entre hermanos y cómo ayudan a los niños a manejarlas ya que esto influirá en el desarrollo de su personalidad, en su relación fraterna y en las relaciones sociales que establezca el niño en el futuro, de ahí la importancia de favorecer la cooperación y apoyo mutuo.

Es necesario que tengamos en cuenta como padres que es fundamental la empatía, ponerse en la piel del otro, y el respeto como pilares básicos para facilitar la conciliación entre hermanos. También, que seamos conscientes de que somos sus modelos, si gritamos y golpeamos, no podemos pretender que nuestros hijos no lo hagan. De allí, la importancia de que nosotros los padres aprendamos a conservar la calma, la serenidad, y no optar por las soluciones más rápidas, pero también más violentas o autoritarias como regañar, sermonear y castigar. Los conflictos entre seres humanos son inevitables y no son reprobables, lo que criticamos o censuramos es la manera de manejarlos o gestionarlos.

Es muy importante a la hora de manejar las peleas entre hermanos, no comparar, ni etiquetar porque estaríamos favoreciendo la competitividad, rivalidad y envidia, y por tanto incrementaremos de manera inmediata el malestar, el resentimiento y los ánimos de lucha. A continuación te dejamos un decálogo para gestionar las peleas:

  1. Establecer un límite firme ante la violencia y los abusos, hablarles de la posibilidad de resolverlos juntos conversando, ofrecer soporte o ayuda para que ellos mismos resuelvan el conflicto

  2. Aplicar la escucha activa, es decir, comprender lo que cada uno dice, sus necesidades, su punto de vista, su deseo, sin juzgar, sin reprender, sin sermonear

  3. Poner en práctica la aceptación incondicional, lo que significa que cada hijo se sienta querido, valorado tal cual es, dedicar atención y tiempo a cada uno delos hijos, lo que disminuye la rivalidad y la frecuencia de las disputas

  4. Una vez que expresen su punto de vista, los sentimientos y deseos que necesitan hacer valer ante su hermano, estarán más calmados y serenos para conversar y negociar

  5. Que cada hermano exprese lo que desea, necesita y siente el otro, es un ejercicio de empatía, de ponerse en los zapatos del otro, es un ejercicio de comunicación en el que clarificamos lo expresado.

  6. Hacer una lluvia de ideas para que cada uno aporte diversas soluciones creativas al conflicto

  7. Elegir la mejor solución entre todos, favorecer que no haya uno que siempre ceda

  8. Una vez que hayan elegido la opción de su preferencia, hacer énfasis en que se puede ceder y al mismo tiempo todos pueden ganar

  9. Comprender que este proceso se repetirá y que nosotros como padres requerimos de paciencia y perseverancia para optar por la resolución pacífica de los conflictos, basada en el diálogo, la riqueza afectiva y en un más elevado nivel de comprensión entre hermanos.

Espero que te haya gustado este artículo, ¡cuéntame cómo manejas tu las peleas entre hermanos y si pones en práctica el decálogo!

Publicado en: www.lavialacteagye.com

El día 5 de abril de 2016