¿Cómo le hablo a mis hij@s de la separación de sus padres?

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El amor nace irracionalmente y se extingue irracionalmente. Muchas parejas creen que pueden controlar el amor, si es posible cultivarlo, pero controlarlo no. Y es allí cuando puede surgir la decisión de separarse, porque como dice Walter Riso: “Un divorcio inteligente, bien manejado, sin odios ni rencores, es más saludable, incluso para los hijos, que un vínculo en el que se ha perdido lo básico, no hay afecto, o debemos soportar el amante o la amante de la pareja”

Soportar al otro por alguna razón que no sea amor, como por ejemplo, la estabilidad de los hijos, es boicotear la felicidad posible. Es cerrar horizontes y posibilidades, encerrarse en una pesadilla para siempre. Es común que muchos padres que ya no llevan una buena relación de pareja, con tal de “no ver sufrir a sus hijos”, prefieren seguir juntos en un ambiente tenso y lleno de peleas, pero a los niños les afecta más ver a sus padres infelices. A veces es mejor que la pareja se separe, si es que ya se agotaron otras posibles soluciones, en lugar de continuar en una situación conflictiva.

Porque la pareja se separe no quiere decir que no se valore la unión familiar, todo lo contrario, para preservar la paz y la unidad en oportunidades es más recomendable separarse. Si la pareja se llevaba muy mal, si las discusiones eran frecuentes y el ambiente irrespirable por la tensión. El divorcio será un alivio en muchos sentidos, pero para todos vendrán muchos cambios.

Muchas veces la pareja se separa con rencor y violencia intentando poner a los hijos a favor de uno u otro de los padres. Ese es un gran daño emocional que por irracionalidad se le puede hacer a los hijos, y que se suele denominar: Síndrome de Alienación Parental. Mas bien diles que ustedes dos están a su lado y siempre lo estarán, queriéndole, cuidándole y dándole apoyo.

La pareja puede sentir rabia o rencor debido a las heridas que se van haciendo uno al otro como producto de incompatibilidad o de la misma resistencia a aceptar la separación, aceptar que se terminó. Evidentemente el duelo de la relación de pareja necesita ser atendido en sus sentimientos más dolorosos, los padres necesitan su espacio personal para expresar sus emociones. Pero paralelo al rol de pareja, se necesita atender a los hijos para que el cambio sea suave y sean capaces de adaptarse a la nueva situación de la pareja.

Dejar de ser pareja, no significa dejar de funcionar como un equipo de madre y padre. Separarse de la pareja no es dejar de ser madre o padre. Más bien es cuando los niños necesitan más apoyo, contención y escucha.

Ahora ¿Cómo les explicamos a los niños la separación de la pareja?
Así que hemos de explicarles de forma simple lo que significa separarse. Cuando dos personas que están unidas o casadas se separan o divorcian, una de ellas se va a vivir a otra casa. También puedes explicarles que mamá y papá se quieren como amigos y han decidido que será mejor si dejan de vivir juntos.

Lo más recomendable es que sean los dos padres juntos quien le digan a los hijos acerca de su decisión de divorciarse/ separarse. Y es mejor darle un tiempo al niño/a para digerir la información y hacer preguntas.

Conoces a tus hijos, entonces elige el momento en que sepas que están más receptivos y descansados. Llevalo a un lugar amable donde no haya presiones o agresiones extra.

Habla con el niño con la verdad en la boca. No inventes fantasías, no hagas falsas promesas. Explícale la situación de forma sencilla y honesta. Sé muy dulce y paciente. Necesita procesar el cambio.

Los niños preescolares tienen tendencia a creer que el divorcio es el resultado de algo que ellos han hecho. Porque no me porté bien… ahora mamá o papá se va de casa. Recuérdale que él/ ella no es responsable del divorcio si no que esta es una decisión que han tomado los mayores y no tienen nada que ver con algo que él/ ella haya dicho o hecho.

También en esta edad es muy común que los niños expresen fantasías de que mamá y papá vuelven a estar juntos. Pueden hablar constantemente del padre ausente regresando a casa y jugar con muñecos e interpretar una reconciliación. Déjale que exprese sus ideas y fantasías pero también háblale de la realidad, que papá y mamá no van a vivir juntos, que uno de ellos tiene una nueva casa, etc.

Explícales los detalles de cómo esto va a afectar a su vida, es decir, dónde dormirá, qué noches estará con un papa o con el otro, como podrá localizar al padre que no vive todo el día con él/ ella, etc. Se puede construir un calendario visual con fotos o palabras simples pueden ayudar a tu preescolar a entender los cambios en su nueva vida, por ejemplo: Los días que está en casa de uno u otro, quién le recoge en el colegio. Ocurren cambios como la mudanza, disminución del tiempo con alguno de los padres, pero con el tiempo, ellos llegarán a entenderlo y asumirlo como una experiencia más de su vida, que incluso los hará crecer como personas.

Es muy importante para la estabilidad de los niños que intenten mantener el máximo las rutinas diarias. Si cada día antes de dormir lee un libro, asegúrate de continuar haciéndolo, si tienen un horario regular, respetarlo tanto como sea posible.

Para la seguridad emocional de los niños se muy valioso explícarles que aunque mamá y papá ya no viven juntos, él/ ella todavía tiene una familia que le quiere muchísimo y nunca dejaran de hacerlo. Pueden hablar también de los diferentes tipos de familias que hay y como ustedes siempre serán una familia.

Permíteles que lleven fotos o algún recuerdo tuyo cuando está en casa de la otra persona. Así siempre se sentirá cerca de los dos.

Es probable también que veas a tu pequeño triste o enojado y hasta puede volcar su rabia hacia uno de los dos padres. Déjale que exprese sus sentimientos y dale avenidas, a través del juego, el arte, la música de expresarse. Dale tiempo para asumir todos los cambios que están sucediendo en su entorno y permítele expresar sus sentimientos.

¿Cómo los hijos comprenden la separación de sus padres según su etapa del desarrollo? ¿Qué síntomas de dificultad en adaptarse a la separación de los padres pueden presentar los niños?

Embarazo: el bebé se puede ver afectado por el estado de ánimo de la madre y en consecuencia, nacer con poco peso.

0 a 1 año: se dan cuenta de que falta uno de los padres en el hogar, sólo se dan cuenta del clima emocional. Puede tener retraso en lenguaje y habilidades sociales, estar irritables o nerviosos.

1 a 3 años: ya se les puede hablar de la separación a un nivel que ellos puedan entender, pueden presentar llanto excesivo, esfínteres descontrolados, retraso en el lenguaje, timidez o pesadillas

Edad preescolar: se sienten culpables de la separación y fantasean que sus padres se reconcilien. Pueden expresar irritabilidad, retraimiento, problemas de conducta en la escuela, dificultades para comer o dormir.

Primaria: comprenden el significado de la separación o divorcio. Pueden sentirse tristes, presentar bajo rendimiento escolar o a tener problemas sociales.

Adolescencia: comprenden que sus padres ya no pueden estar juntos. Pueden aislarse de sus amigos o pareja. Se pueden sentir molestos, frustrados, tristes, desafiantes, con baja autoestima, aislados, o tener bajo rendimiento escolar.

Es importante hablar con los hijos de su percepción y sentimientos en relación a la separación o divorcio de sus padres para que puedan ser parte de una relación amorosa.