Doble dificultad: jovenes no utilizan anticonceptivos y creen que las relaciones sexuales son sólo penetración

condones

Cuando hablamos de relaciones sexuales solemos hacer referencia a sexo genital, es decir, somos una cultura en la que el erotismo, la ternura son poco valoradas como parte de los encuentros sexuales. Tanto es así,que creemos que las relaciones sexuales sin penetración pene-vagina no son verdaderas relaciones sexuales.

Por pensar que el sexo equivale a penetración vaginal, por esta genitalización de la sexualidad, es que ocurren tantos embarazos no deseados, y es que se propagan con facilidad las infecciones de transmisión sexual.

Así, los jóvenes esperan tener relaciones sexuales con penetración vaginal, y sin protección, porque usualmente no planifican sus encuentros sexuales, no piensan anticipadamente qué método anticonceptivo utilizar.

Lo ideal es que l@s adolescentes exploren su sexualidad libremente, con más placer y menos obligación de usar los genitales, y que si deciden experimentar la penetración vaginal tomen decisiones informadas de anticoncepción.

En estudios realizados durante tres años consecutivos por Bayer (2009-2010-2011) a través de 14.500 entrevistas a jóvenes en 29 países de Asia, África, Europa y América, incluyendo 200 en Venezuela, la mayoría de los jóvenes indicó que, la razón principal por la cual no usan métodos anticonceptivos es por no tenerlos a la mano al momento de tener relaciones sexuales.

Otras de las justificaciones que dan los adolescentes para tener encuentros sexuales sin protección es no hablar con sus parejas previamente sobre el uso de métodos anticonceptivos o porque a sus parejas sexuales no les gusta utilizarlos.

De acuerdo con la Encuesta Nacional de Valores en Juventud 2012, de los jóvenes mexicanos que tienen vida sexual activa, 32.4 por ciento no usan métodos anticonceptivos.

“El riesgo mayor es el de un embarazo no planificado; si se da, algunos jóvenes deciden tener el bebé y otros lo interrumpen; hoy, el Departamento de Salud del DF da la opción de una interrupción legal para poner en menor riesgo la vida de los adolescentes, pero muchos aún lo hacen de forma clandestina, entonces el riesgo es más grande, de infecciones después de un procedimiento mal realizado o quedar estériles”, afirma Miguel Villa Guerrero, académico de la Facultad Mexicana de Medicina de la Universidad La Salle.

“El otro riesgo son las infecciones de transmisión sexual, que si bien le va al joven o la chica será una infección leve por un hongo o algo fácil de solucionar, pero luego vienen infecciones más severas como el VIH o el VPH (virus del papiloma humano), que dejan un daño permanente”.

Aunque el papiloma humano es controlable, agrega, no es curable, y hoy se sabe que puede ser el asiento de un cáncer a futuro, porque hay cuatro tipos de virus de los más de 100 del papiloma que están relacionados con esa enfermedad.

Pareciera que en la actualidad los jóvenes tienen información sobre los métodos anticonceptivos, pero aún no hay suficiente acceso a los mismos.

L@sadolescentes tienden a sentir culpa o negar que se están iniciando en su vida sexual, esa no aceptación provoca que muchos no usen los métodos.

Este testimonio de una adolescente es muy revelador:

“Iban a solicitar orientación respecto a la actividad sexual pero, sobre todo, a pedir métodos anticonceptivos y, en lugar de recibirlos, lo que recibían era una sanción y un cuestionamiento: ‘¿tú para que los quieres?, tú no debes tener actividad sexual si no tienes una relación de pareja estable’”.

A las chicas las cuestionan: “¿por qué vas a tener actividad sexual si no te has casado?“, esta percepción social provoca sentimientos de vergüenza y culpa.

Otro aspecto que puede interferir, añade, es que sobre todo entre los 15 y 20 años no están pensando en una relación estable y duradera.

“Están haciendo ejercicios amorosos, prueban con una persona o varias, no el acto, sino la actividad amorosa y entonces, cuando en estas relaciones espontáneas se llega a dar la actividad sexual, los chicos no prevén el uso anticonceptivos”.

También suele suceder que l@s adolscentes incian su actividad sexual antes de contar con las habilidades que demanda el uso de anticonceptivos, tales como toma de decisiones con la pareja y reconocer los valores a través de los cuales se están moviendo, y que promueven comportamientos riesgosos.

Acciones para Prevenir Embarazos No Deseados e Infecciones de Transmisión Sexual:

Es muy importante que dialoguemos con l@s jóvenes, pero sobre todo que discutan entre ell@s, lo que les puede ayudar a que sean conscientes de que cada un@ es responsable de su sexualidad y a buscar orientación para elegir un anticonceptivo.

Lo ideal es acudir a los servicios de salud, para conversen con un especialista sobre cuál es el método anticonceptivo más adecuado para cada joven y sobre cómo se usan.

Es recomendable utilizar el uso del condón si deciden en conjunto que haya penetración en sus encuentros sexuales, se tenga o no pareja estable, y las chicas pueden sumar el uso de métodos hormonales. La “pareja ideal” para protegerse es la píldora y el preservativo.

Es necesario pensar sobre las posibles consecuencias, moverles a la reflexión crítica, qué puede resultar, cómo la voy a afrontar, es todo un proceso que inicia desde el diálogo abierto y claro, sobre todo sin enjuiciar.

Hay un facor importante para las jóvenes, pues el utilizar pastillas anticonceptivas, es interpretado como que son chicas fáciles y dispuestas a tener sexo sin amor y sin compromiso. Para las chicas es él quien debe cuidarse, conocer cómo colocarse el preservativo y comprarlos. Cuando su compañero no tiene preservativos a mano, ellas no exigen su uso por temor a ser rechazadas y tildadas de chicas con experiencia sexual.