El llanto de los bebés es una forma de comunicarse

Uno de los retos de criar a un bebé es saber tolerar el llanto y aprender a consolarlo. Existe la falsa creencia de que el llanto de los bebés es manipulación. Nada más equivocado.

Los bebés lloran porque tienen una necesidad fisiológica o afectiva que necesita ser atendida, pueden sentir hambre, sueño, frío o calor, sed, etc. Y por su condición de dependencia requieren de la atención de su madre o del cuidador principal, responder a la necesidad que esté presentando en ese momento disminuye el estrés del bebé, lo que favorece el desarrollo cerebral adecuado, sobre todo del sistema límbico, área asociada a los impulsos básicos y a las emociones.

Los padres primerizos suelen asociar llanto con hambre, por lo que si la madre amamanta, es posible que se instaure la falsa teoría de que el bebé llora porque el pecho no le satisface, cuando en realidad los bebés suelen requerir del calor, el contacto piel con piel que les da seguridad, protección y calma.

También es usual, que ademas de calor y seguridad, los bebés requieran de movimiento, se encontraban mecidos en el vientre materno, arrullados y contenidos, de allí que muchas abuelas recurran al arrullo para consolar amorosamente a sus nietos.

Por otra parte, un factor que influye mucho en la tolerancia al llanto, y en la capacidad de responder objetivamente a las necesidades de los bebés, es la tolerancia hacia la tristeza, el dolor y el llanto de la madre o del cuidador principal, la capacidad de consolarse a sí misma, de calmarse a pesar del malestar que en algún momento de nuestra vida podamos sentir es trascendental en nuestra labor de criar y dar consuelo, dar empuje y motivación a nuestros hijos.

Alicia Núñez