¿En tu casa o en la mía? Recien Casad@s en Navidad

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Las Navidades puedan ser una etapa muy difícil para la pareja por las diferencias de hábitos, la presión del entorno familiar y las tensiones internas se incrementan hasta el punto de que el inicio de año suele ser una de las épocas con mayor índice de separaciones.

Para evitar estos conflictos hay que tener muy presente que la primera Navidad que se comparte es muy especial y merece un buen preparativo.

En el descanso de cenas o comidas con las familias de ambos, es importante, organizar una cena tranquila y relajada, con velas aromáticas y flores. Es preferible que la cena sea solo para los dos integrantes de la pareja o, en todo caso, invitar a algunos pocos amigos de ambos. Es vital reservar tiempo para ustedes dos incluso en esta época de compartir con toda la familia.

A la hora de tomar una decisión tan importante como la de con qué familia de los dos pasar la Navidad, es esencial hablarlo y llegar a un acuerdo desde el principio.

Aunque la tradición habla de que son días para estar en familia, se sabe que las celebraciones navideñas pueden generar una fuerte tensión doméstica que aviva rencores aparentemente olvidados y desempolva conflictos tanto por el estrés acumulado que genera un período de muchas exigencias materiales e inversión de tiempo, como por la imposición de cumplir ciertas rutinas en las que en muchos casos no se desea participar.

En las parejas de recién casados, aún sin hijos, es un tema importante decidir en dónde se pasará Nochebuena y Año Nuevo, si en la casa de los padres o en la de los suegros. Aunque casi es una tradición que esta estadía se alterne, el primer paso a dar es decidir en cuál lugar se comienza, algo que puede generar conflicto si no se decide en calma y con antelación para informar a todos los involucrados.

Cuando no se tienen hijos, es casi inevitable acudir a la casa familiar de uno de los cónyuges, y aún cuando ya se tengan, sobre todo los primeros años.

La recomendación de los expertos para las parejas recién formadas es acudir a las fiestas familiares decembrinas solo si verdaderamente se trata de una unión constituida. Los problemas suelen surgir cuando no hay afinidad con la familia política, por lo que es esencial cultivar estas relaciones con antelación; si hay empatía, agrado y se ha encontrado posibilidad de disfrute y puntos en común, será más fácil compartir esta temporada.

Al momento de decidir el lugar para celebrar, las opciones son varias: alternar y acudir un año a casa de la familia propia y otro para el hogar de los parientes políticos; también se pueden repartir las fechas claves, es decir acudir cada día a casas diferentes. Otras personas escogen algo más íntimo, ya sea en la propia casa o en un lugar especial, lo que puede hacerse durante todo el período decembrino o combinarlo con una estadía con alguna de las dos familias, lo que permite tanto el compartir familiar como el descanso y el reforzamiento de la intimidad de la pareja.

Cuando se celebra la Navidad en pareja, “Uno acepta que ya no es un niño, oficializa inconscientemente el paso a la edad adulta. Es un mensaje para los demás: te afirmas como pareja. A continuación, cuando invitas a tu pareja a compartir esta fiesta, también le ofreces compartir tu intimidad y aún más, tu infancia”. Al conocer a los nuevos parientes es fundamental el sentimiento de apertura hacia el otro,”ser respetuoso con las costumbres de la familia de tu pareja, sin ridiculizarlas ni menospreciarlas e intentar disfrutar también de otra manera de vivir la Navidad” Laurent Kandaroun.

Si el matrimonio está consolidado y existe una buena relación entre suegros y consuegros, una alternativa es reunirse en un espacio grande en la que puedan estar ambas familias completas.