Navidad después de una Separación. Consejos para Padres

regalosdenavidad

El que los pequeños asuman una Navidad con papás separados de una manera sana y no menos dolorosa, depende ante todo del manejo que los mayores le den a la separación.

La separación es un proceso que los niños poco a poco van aceptando. Sin duda, es un episodio que impacta y que deja huella. Si los padres toman en cuenta que fueron pareja, pero que su rol de padres debe seguir funcionando, con mejor comunicación y apoyo a los hijos vivirán la separación sin traumas significativos. Para ello los padres deben digerir o procesar la ruptura de pareja, antes de llevarla a los hechos.

Uno de los mayores conflictos que genera en los niños una separación es que se sienten responsables y según el psicólogo de familia Mauricio Orozco, les suele quedar un sentimiento de culpa, piensan: por mí se separaron, tenían que regañarme mucho, yo me volví un problema.

La gran mayoría de los pequeños, hijos de padres separados, en la época de Navidad se enfrentan con el dilema de decidir con quién pasar esa fecha, pues como lo afirma López, los que se van con el papá, si están con él, también quieren a la mamá y lo contrario. Es una paradoja terrible, porque el niño se separa de lo que más quiere, y cuando esta con uno, necesita al otro.

Los mayores tienen la responsabilidad de brindarle a sus hijos una Navidad feliz, por encima de todo.
Según López, cuando la separación es reciente y todavía existen ironías y resentimientos entre los padres, es muy difícil lograr una buena Navidad unidos. Pero si hubo un cierre de la relación en buenos términos, si la separación fue más elaborada y madura y si existe comunicación, la Navidad bien se podría realizar tal y como los niños la quieren, en familia.

Por encima de las circunstancias, los adultos deben obrar en aras de lo que sea mejor para sus hijos. Conviene entonces:

* Tener madurez. Dice la sicóloga López que los niños siempre querrán una Navidad en familia, así entiendan que sus papás están separados: yo sé que ya no se quieren, ni se hablan, pero quiero que estén juntos .
* Lo ideal sería lograr una Navidad tal y como los pequeños la piden. Los adultos responsables de los niños deberían ser capaces ese día de ofrecer lo mejor y sobreponerse a las propias necesidades, dudas y miedos, y tener en cuenta, por encima de todo, a los niños. Es lo mínimo que se les podría dar, después de un golpe tan duro como la separación , afirma López. Al actuar así, añade Orozco, se alivia en los niños ese sentimiento de culpa. A los padres se les debería exigir que puedan quedar como amigos, así no solo se lograría una separación en buenos términos, sino que además, darían un buen ejemplo a los hijos sobre resolución de conflictos.
* Planear. Una Navidad con papás separados hay que planearla con tiempo. Cuando la relación se ha resuelto sanamente, se puede decidir pasar esa fecha en familia, donde ojalá los adultos estén en paz y el niño reciba el afecto de su papá y mamá, con la precaución de dejarle claro que el hecho de compartir esa fecha no significa que sus papás van a volver a vivir juntos. Si definitivamente la relación está demasiado deteriorada, lo mejor es programar otra opción. Se pueden hacer dos Navidades, una con cada uno, en distintas fechas, 23, 24 ó 25 de diciembre.
* Poco alcohol. Darle al niño una Navidad como la pide, depende también de hacer un buen manejo de los tragos. Según el psicólogo Orozco, a los niños les genera mucha angustia y estrés no solo ver que sus papás toman licor, sino que en medio de los tragos sacan todos sus conflictos y resentimientos delante de ellos. Que esto no suceda debería ser una consigna para muchos adultos.

El dolor de una separación en una época de sentimientos tan intensos no se alivia tan fácilmente como aquí se escribe, pero si se hace un esfuerzo, los niños sabrán que tuvieron una celebración en paz, donde papá y mamá lograron ser amigos.

La psicóloga infantil María Elena López manifiesta a continuación lo que los padres deben procurar evitar hacer en la primera Navidad que se tiene después de la separación:

* Los adultos tienen derecho a manifestar tristeza por no poder pasar la Navidad juntos, pero al niño hay que independizarlo de esta situación sin transmitirle resentimiento, pues se le involucra en algo de lo que él no tiene la culpa.
* No poner a los hijos contra la pared: con quién vas a pasar, conmigo o con tu papá/mamá?
* No compensar la ausencia con regalos.
* En lo posible los padres deben acordar qué regalos van a dar a los niños.
* Si el hijo conserva la creencia de que el niño Dios, Santa o los Reyes Magos traen los regalos, lo aconsejable conversarlo entre los padres, llegar a acuerdos.
* Es preciso, si alguno de los dos no está, hacerle ver al niño que el regalo de quien está ausente es enviado con mucho cariño. Tu papi te quiere mucho y te mandó este regalito .

El psicólogo de familia Mauricio Orozco sugiere: Los padres separados deben jugar con sus pequeños. Todas las actividades lúdicas llenan más que los regalos porque el juego estimula el afecto y el niño entiende que por encima de los conflictos entre sus padres está el amor que ellos sienten por sus hijos.

La primera etapa de la vida de un separado o divorciado con hijos es normalmente algo compleja, si añadimos la llegada de unas fiestas tan familiares como la Navidad, parece que la situación se complica. Pero siguiendo unas sencillas pautas, y, sobre todo, pensando en la felicidad de los hijos puede resultar sencillo.

Se debe partir de la base, que los hijos son lo más importante. Hay que dejar aparte los rencores personales de cada excónyuge, el deseo de venganza, el odio, y cualquier otra situación negativa hacía la ex pareja.

El psiquiatra Conrado Montesinos, especialista en psiquiatría infanto-juvenil, dice: “la separación es la causa más frecuente de problemas emocionales y trastornos de conducta en niños, algo que en fechas navideñas se agudiza”. Por lo que, este y otros especialistas insisten en que la armonía entre los padres divorciados es fundamental para que los menores vivan la Navidad con normalidad y naturalidad.

Hay que intentar, aunque el estado de ánimo del progenitor esté bajo, que los hijos vivan la Navidad como siempre. Hay que generar un ambiente festivo en el hogar, montar el Pesebre, el árbol, colocar adornos, pasear, en definitiva que los niños puedan vivir la Navidad intensamente, independientemente de la separación o divorcio de los padres.

Un error que se suele cometer, es aprovechar las fiestas navideñas para atraer los niños a favor de uno de los progenitores, haciéndoles grandes regalos o viajes extraordinarios que, a lo mejor, el otro no puede permitírselo.

Esta conducta según los expertos es contraproducente para todos, especialmente para los niños, que a largo plazo los podemos convertir en unos manipuladores, materialistas e interesados.Según la psicóloga Gemma Theus, lo ideal es pactar con tu ex pareja los regalos sin caer en la tentación de competir.

Hay que intentar ponerse de acuerdo, y evitar peleas e insultos, sobre todo en presencia de los niños. Y, ante todo, no hacer sentir culpables a los hijos por no estar en alguna fecha en concreto con alguno de los padres.

Según la psicóloga y terapeuta familiar Sandra Benadretti: “Lógicamente es traumático para un niño pasar la Navidad con su papá si ve que su mamá se queda llorando en la casa. Los padres son responsables de no hacer sentir al niño culpable por compartir una fecha como la Navidad o el Año Nuevo con uno y no con el otro. Si no es así, al niño se le genera un conflicto de lealtades que además de no dejarlo disfrutar en paz de la celebración, le complica en la relación cotidiana que tiene con sus padres”.

En el caso de que los hijos sean ya unos adolescentes, la forma de enfocar la separación de los padres es distinta, y según el psiquiatra y psicoanalista Hilario Cid, el modo traumático como lo viven cuando son niños pequeños, se transforma cuando son adolescentes, intercambiando los papeles.

El psiquiatra Conrado Montesinos dice: “Cuando ya no son tan niños usan esta situación para manipular a los padres y ver quién es el mejor postor. Piensan: ‘Con el que más ofrezca, con ese me voy’”. Para evitar todas estas situaciones, tanto en la Navidad como en el resto del año, es importante, en opinión de la psicóloga Sastre Reyes, mantener la opinión positiva que los hijos tengan sobre el otro cónyuge.

Por tanto, hay que intentar anteponer la felicidad de los hijos, organizarlo todo con tiempo y sobre todo, evitar caer en la tentación de exponer críticas sobre el otro excónyuge en presencia de los niños.

Si se ha divorciado recientemente, es importante que estas fiestas continúen siendo para los más pequeños fuente de alegría y magia.

La psicóloga clínica Irene Quintana, expresa que las rupturas dejan huellas emocionales y psicológicas en los hijos, independientemente de la edad que éstos tengan, por lo que los padres deberán mantener un clima de armonía para así conversar y llegar a un acuerdo sobre las fechas en que los hijos compartirán con el progenitor que ya no habitará en el hogar, tomando en cuenta las opiniones de los hijos.

En el caso de familias que han enfrentado un divorcio reciente, con hijos menores, también se suele alternar tomando en cuenta la opinión del niño, niña o adolescente, ya que ellos necesitan sentir que continúan siendo parte importante en las decisiones familiares y que a pesar de la separación, no se les prohibirá ni limitará compartir en fechas especiales.

Si los hijos desean disfrutar o compartir con el progenitor que vive fuera del hogar otras fechas que no estén establecidas en las medidas que haya decidido un Consejo de Protección de Niños, Niñas y Adolescentes o Juez, no hay ningún problema, siempre y cuando estén de acuerdo los padres y no produzca conflictos futuros, fortaleciendo así el lazo emocional con los hijos, acota Quintana.

En algunos casos, aún cuando los padres y/o alguna autoridad haya definido dónde pasarán estas fiestas los hijos, puede darse el caso de que el menor quiera permanecer solo con uno de ellos; en este caso es importante no “obligar ni chantajear al niño o niña para que éste se vaya al otro hogar. Más bien se debe conversar con él hasta que éste entienda que es favorable tanto para él como para ese padre o madre con el que va a compartir. Si persiste la negativa del niño, lo más adecuado es que permanezca en su hogar, teniendo visitas y actividades recreativas con ese progenitor para que se sienta en confianza y confort nuevamente y así pueda acceder a pernoctar fuera de casa en estas fechas con él o ella”.

Cuando los padres han vuelto a encontrar compañía conyugal, “es recomendable que esta relación se concrete antes de que el niño pernocte en el hogar de la nueva pareja para que se sienta tranquilo y en confianza y puedan disfrutar a plenitud de las festividades decembrinas”.

Por otra parte, si existen conflictos por parte de alguno de los padres con la nueva pareja del otro, es elemental que éstos resuelvan primero el problema para así no fomentar diferencias en los hijos. Si no pueden solucionar los conflictos por su cuenta, es necesario que acudan a ayuda profesional para recibir orientación, tanto por la ruptura como para afrontar tales situaciones con la nueva pareja”, concluye Quintana.

En cuanto a los regalos navideños, se suele cometer la equivocación de comparar y competir con tu ex pareja sobre quién hace los mejores obsequios a los pequeños.

No puedes aprovechar una mejor situación económica para posicionar a tus hijos a tu favor, haciéndoles regalos que el otro no se puede permitir.Lo ideal sería pactar con tu ex pareja los regalos que ambos van a comprar para que sean cosas igualitarias y necesarias para los pequeños.

Sobretodo hay que evitar que los niños sientan culpabilidad por no pasar estas fechas con alguno de sus progenitores.