L@s adult@s entienden la Sexualidad diferente a como la entienden los Niñ@s

La sexualidad está estrechamente relacionada con la comunicación, el placer y el intercambio afectivo. Según la OMS, nos motiva a buscar afecto, placer, ternura e intimidad.

Nuestro cuerpo sexuado y la sexualidad van unidos, y no son solo aspectos importantes de la vida humana, sino que la constituyen desde que nacemos hasta que morimos. La sexualidad es más que una dimensión de la persona; forma parte de lo esencial de cada un@, esta relacionado con lo que somos. De ahí que favorecer el desarrollo sano y placentero de la sexualidad sea favorecer el desarrollo integral de la persona.

En la infancia los órganos sexuales están poco desarrollados, la cantidad de hormonas sexuales en sangre es muy pequeña y las sensaciones de placer no han adquirido aún significados específicos.

En los primeros dos años de vida, el desarrollo corporal y sensitivo de los/las bebés es enorme, de tal manera que al transcurrir este período disponen de todo lo necesario para controlar la vista, el oído, el gusto, los sentimientos, el acto de caminar, el equilibrio, el habla, la memoria, el pensamiento y la destreza de movimiento.

La sexualidad infantil existe, aunque en diversos contextos y momentos históricos se haya dicho que no. Se desarrolla y expresa fundamentalmente a través de la curiosidad (observación, manipulación, auto-descubrimientos y preguntas) y el juego (exploración, imitación e identificación).

El sentido y los significados que niñas y niños dan a sus descubrimientos y juegos sexuales poco tienen que ver con los dados por las personas adultas. De allí que es importante no interpretar las expresiones de su sexualidad desde nuestra óptica y nuestra experiencia de personas adultas y atribuirles significados que no tienen.