Maternidad y Culpa: menos sobrexigencia, mas amor

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Los bebés necesitan ser cargados, amamantados, consolados, bañados, acompañados en sus sueños, y a medida que crecen las exigencias físicas y emocionales pueden ser mayores.

Aunque amemos a nuestros niños, aunque deseemos cuidarlos y jugar con ellos, no podemos ser las madres perfectas. Si bien requieren de gran parte de nuestra energía emocional y física durante las 24 horas del día, si nos sobreexigimos corremos el riesgo de enfermarnos, de tratarlos con rabia y malestar, o presentar un Síndrome de Agotamiento Materno, allí realmente estamos no sólo haciéndonos daño a nosotras mismas, sino que no podremos satisfacer sus demandas.

Es imposible estar disponibles para los niños siempre, y si tomamos un tiempo para nosotras podemos experimentar culpa y ansiedad.

Es posible sentir culpa porque no estemos criando a nuestros hijos según nuestros propios ideales, es allí, donde es importante descubrir cuáles son las necesidades de tus hijos, no tus “deber ser”.

Muchas madres consideran que dejar a su hijo es ilícito o indebido. Las madres pueden sentir culpa por ir a trabajar, cuando muchas veces la familia sólo cuenta como sustento el trabajo de sus miembros, y las oportunidades de los hijos dependerán de las que tengan sus padres, puedes estar segura que esto lo podemos explicar a los niños más grandes, destacando la importancia del esfuerzo conjunto de la familia, incluso de los aportes de ellos.

Pero las dosis de culpa se disparan, por solo pensar en tomarse un café con una amiga, ir a la peluquería o al gimnasio, muchas veces son presa de sus sentimientos de culpa sufriendo cansancio, irritabilidad, ansiedad y estrés. La ansiedad por dejar a los niños unas horas a cuidado de otr@ se denomina ansiedad de separación, que es la misma del niño al quedarse por primera vez con algún extraño, es parte del apego normal entre una madre y su bebé.

Es prioritario encontrar un equilibrio entre las necesidades de los niños y las necesidades de la madre, y de la pareja.

Pero no encontramos ese equilibrio si sentimos el mandato: lo correcto es siempre velar por tu hijo, lo correcto es siempre estar dispuesta como madre, lo correcto es ser la madre perfecta. Este mandato puede haber sido adquirido por cómo nos criaron en la infancia, porque nos lo repitieron así o porque fuimos desatendidas y queremos compensar lo que no tuvimos: la atención y el cuidado de nuestra madre

Es importante que nos permitamos equivocarnos, mostrarnos vulnerables, tristes o irritables si así nos sentimos, le estaremos demostrando a nuestros pequeños que somos humanas, que ellos también lo son y pueden demostrar sus sentimientos genuinos, sin dañarse o sin hacer daño a otr@s.

Construye una red de apoyo que te ayude a tener tiempo para satisfacer tus necesidades, esa red pueden ser familiares, pareja, otras madres, o una cuidadora.

Mientras seas capaz de cuidarte, podrás cuidar y amar a tus hijos, y para ello necesitas un tiempo propio.

¿Cómo manejar el sentimiento de culpa?
– Renunciar a actividades secundarias
– No competir con otras madres ni contigo misma
– Relajarte, disfruta el momento
– Hacer actividades divertidas con los niños
– Reconocer la necesidad de ayuda y aceptarla
– Permitirte al cansancio y el enojo, eres humana
– Despreocuparse por lo que digan los demás