Mujeres Solteras

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La adolescente al entrar en la adultez joven está en plena primavera, es decir, con toda la energía de la vida aún sin manifestarse en logros concretos, está floreciendo. Esta es la imagen de la doncella, de la jovencita con todas las ilusiones y esperanzas, con la energía para transformar al mundo desde su feminidad.

La doncella es la hija, la joven ingenua, que está en pleno aprendizaje de lo hermoso y lo oscuro de la vida, del placer, la alegría, así como del dolor, la rabia y la tristeza.

Generalmente la mujer joven sueña con realizarse teniendo a su lado una pareja que la ame, teniendo sus hij@s y alcanzando sus metas profesionales. El camino para alcanzar estos sueños tiene obstáculos según la personalidad:
-Temerosa y tímida, como Perséfone o Kore, necesita superar sus miedos, tener el valor de amar a expresar sus sentimientos, perder la ingenuidad y emplear la intuición
-Bella y seductora, como Afrodita, necesita aprender a entregarse profundamente, amar plenamente, reconocer las necesidades de su pareja, valorarla y comprenderla desde los más profundos afectos, y a tener sensatez, pensar.
-Racional y controlada, como Atenea, con grandes logros intelectuales o profesi0nales, necesita aprender a ser flexible, a sentir más que pensar, descubrir su sensibilidad y vulnerabilidad, a contactar y expresar su aspecto más instintivo y salvaje.

En oportunidades la mujer soltera está resentida y dolida con los hombres, sea por experiencias infantiles traumáticas o por decepciones con sus parejas, allí aparece la imagen de Diana la Cazadora, aquella mujer inaccesible, resentida con los hombres, agresiva, que desea aprovecharse de ellos, vengar su dolor, burlarse de sus sentimientos.

La mujer soltera teme a que pase el tiempo y no logre resolver los conflictos que la separan de hacer realidad sus sueños, por eso no basta con que pase el tiempo para madurar, sino que hay que buscar la ayuda apropiada para avanzar en el transcurrir de los años, no esperar pasivamente como las princesas de los cuentos de Hadas, doncellas ingenuas que no conocen ni lo más oscuro de sí mismas ni lo más sublime. No tiene la sabiduría o conocimiento de sí misma que le permita llegar a la plenitud de la mujer maternal y sensual.