Navidad en Tiempos de Crisis Económica y ¿Cómo Regalar a tus Hijos en estas Circunstancias?

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Una situación económica desfavorable no tiene por qué significar que no podamos disfrutar de las fiestas navideñas.

La idea de felicidad, lujo y fantasía que aparece en los medios de comunicación no tiene nada que ver con la realidad que viven muchas familias con problemas, ya sean económicos, personales, laborales, de pareja, etc. Si caemos en la trampa de compararnos con lo que nos venden las propagandas habremos caído en un pozo sin salida, los anuncios publicitarios nos venden fantasías de lujo y confort para que realicemos compras compulsivas. Pero, las dificultades económicas forman parte de la realidad, aunque muchas personas y familias intenten encubrirlas con enormes deudas en tarjetas de crédito.

Tendremos que adaptarnos a nuestras posibilidades y disfrutar de la Navidad de la mejor manera posible. Cuando tenemos una gran falta de recursos económicos tendremos que echar mano de la imaginación para hacer que los nuestros disfruten, teniendo claro que las cosas más importantes de la vida no se consiguen con dinero. El pasar la noche juntos jugando a un juego de mesa, cantando, contando chistes y riendo hará que nuestra familia pase una bonita noche, solo con cambiar el menú y variarlo con algo nuevo será suficiente para festejar cualquier cosa.

En muchas oportunidades, el hecho de no poder comprar regalos a los niños o de no poder hacer una buena cena ayudará a la persona depresiva a refugiarse en sus pensamientos y a autocriticarse.

Suponemos que las escenas de felicidad y plenitud estan llenas de lujos que satisfacen nuestros deseos. Si la lista de deseos de tus hijos está fuera de su presupuesto, habla con ellos, puesto que un regalo más caro no significa una mayor demostración de amor.

¿Cómo Regalar a Nuestros Hijos en Tiempos de Crisis Económica?

-Si no hay dinero para comprar lo que pide, no hay dinero. ¡Y punto! Todos debemos abrocharnos el cinturón cuando es necesario y aceptar felices lo poco o mucho que se pueda regalar. En ocasiones jugar con tu hijo será el mejor regalo.

-Complacer a los hijos en todo lo que deseen sin un criterio es contribuir a que crezcan sin valorar lo que son y lo que tienen.

-Los niños no se traumatizan por recibir regalos sencillos. Son muy capaces de aceptar las pequeñas desilusiones. Acepta sus sentimientos pero no te sientas culpable por no complacerles en todo lo que desean.

-La mayoría de los niños preferirán pasar un tiempo íntimo con sus padres.

-Los regalos nunca suplirán la falta de tiempo o atención con tus hijso. No intentes deslumbrarlos para que olvide tus fallos.

-Piensa en los regalos que verdaderamente sean divertidos para ellos, que les gusten y aprendan, selecciona según tu criterio. Por ejemplo: ¿Le comprarás un telefóno móvil o celular a tu hijo porque sus amigos lo tengan?

-Pídeles sus listas de regalos. Sea para el Niño Jesús, Papá Noel, Santa o Los Reyes Magos, y luego piensa y selecciona haciendo tu una nueva lista.

-Habla con tus hijos de lo que han pedido en su carta. Aunque con diferentes niveles, es bueno que conversemos con nuestros hijos acerca de la selección que han hecho. En muchas ocasiones nos sorprenderán los motivos por los que han elegido sus regalos, tanto por su acierto como por su desacierto. Debemos explicarles por qué unos regalos son posibles y otros no: por presupuesto, por utilidad, por valores, podemos aprovechar esa capacidad de entusiasmo para sugerirles otras alternativas más enriquecedoras.

-Una Navidad en la que no se piense en los demás, es una Navidad pobre. Tus hijos también deben regalar a los demás, tengan la edad que tengan, y no necesariamente con regalos materiales. Todos pueden regalar sonrisas en casa, buen humor, predisposición para ayudar y favores invisibles. Hacerse la cama cuando nunca se la hace también es un regalo.

-Navidad es sinónimo de familia. Es un buen momento de ser sincero contigo mismo y reflexionar sobre tu papel de padre o madre. Seguro que hay cosas que puedes mejorar. Es un tiempo de ser humilde y recapacitar. ¿Por qué no instaurar nuevas costumbres en casa más cálidas y educativas? ¿Por qué no verbalizar en voz alta lo importante que es la familia para ti, sea como sea? En torno a una buena cena o comida, consigue que todos te presten atención. Da gracias en voz alta por lo que significa para ti tu familia, lo mucho que la quieres y lo feliz que te hace.